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    Un polémico jefe de la diplomacia Europea que le gusta meterse en jardines peligrosos no deseados

    Un desalentador e incompetente fanfarrón.

    Aunque el bloque comunitario del viejo continente aparenta mantener la unión inequívoca de sus miembros, a simple vista se ve la división a miles de kilómetros de distancia y su desacuerdo con lo que está pasando en Ucrania. El mantra sobre el que se sostiene la Unión Europea es que avanza y se construye a golpe de crisis, algo que no es real porque lleva años estancada y no avanza, al contrario, retrocede, la economía estancada, alta deuda, y una inflación como un elefante, lo que significa que la Unión Europea se desequilibra paulatinamente, pero según algunos optimistas Europa se forjará en las crisis y será la suma de las soluciones adoptadas para esas crisis, aunque muchos expertos del bloque comunitario manifiestan todo lo contrario. Europa tendrá que tomar medidas urgentes para evitar su hundimiento y utilizar inteligentemente la vía diplomática en busca de soluciones regladas, no colonialistas neoliberales porque ésto ya no es sostenible.

    La guerra en Ucrania ha sido una de esas pruebas que marcan línea en un contexto bélico como el que hay hoy. Una Europa desestabilizada, descontrolada y avergonzada. Su credibilidad política está por los suelos a nivel mundial, la crisis alimentaria que se está gestando actualmente a nivel global como consecuencia de una tormenta perfecta de factores, con la guerra en Ucrania y la sequía en un lugar prominente, ha puesto de manifiesto los problemas de la Unión Europea para imponerse en la batalla por el relato sobre la guerra y sus consecuencias. Creemos que está cambiando el proyecto comunitario para siempre, lo que no sabemos si es para bien, regular o para mal. Es la hora punto de reflexionar sobre el estado de la Unión Europea y examinar el futuro del proceso de integración, sobre todo, las políticas internacionales con países no comunitarios y con los Estados Unidos de América.

    Los cambios sistémicos que probablemente han debilitado los vínculos entre los Estados miembros de la Unión Europea, puede que no ayuden a reforzar el papel de las naciones en relación con la comunidad. Otros, por el contrario, están buscando formas nuevas y más profundas para salir del infierno donde los ha metido Estados Unidos. Un mierdero no deseado por ningún país del mundo, incluso, los mismos americanos, por eso, decimos que la Unión Europea no está ahora mismo lista para lograr un desarrollo sostenible basado en un crecimiento económico equilibrado y en la estabilidad de los precios, así como una economía de mercado altamente competitiva con muchísimo empleo y progreso social. Ni mucho menos de proteger y mejorar la calidad del medio ambiente; promover el progreso científico y tecnológico como alguna vez tal vez lo hizo.

    Otra situación que tiene que abordar la Unión Europea es la relacionada con, Josep Borrell, alto representante de Exteriores de ese bloque comunitario. Un polémico jefe de la diplomacia europea al que le gusta meterse en jardines peligrosos no deseados, un bocón, fanfarrón e inepto, desalentador e incompetente. Así lo demuestra sus últimas declaraciones sobre el mundo como una jungla frente al jardín europeo son la última polémica de su historial. Con la guerra en Ucrania, el Alto Representante ha mantenido un fuerte tono beligerante, no apropiado de un diplomático que tiene que vender supuestamente a una Europa amigable, democrática y de paz. Una dudosa realidad que la misma UE ha dejado claro con las injerencias en otros países soberanos como Venezuela, Nicaragua, Cuba, entre otros.

    Si la Unión Europea mantiene esa descabellada idea y no se retira a tiempo del apoyo a Ucrania y, junto con su socio internacional Estados Unidos, en seguir facilitando armamento a Ucrania para mantener una guerra absurda se va hundir como el Titanic y a van a someter a la población ucraniana a vivir como en la edad media, lo que incluirá un retroceso político, financiero y humanitario adicional. Lo que debería hacer la UE es reaccionar con rapidez y determinación alejándose por completo del conflicto bélico. No haciendo todo lo contrario, adoptando respuestas bélicas que les cuesta dinero a todos los ciudadanos europeos, ni mucho menos tomando medidas restrictivas que son contraproducentes para la Unión Europea y sus habitantes, que tendrán unas consecuencias gravísimas y profundas a corto y mediano plazo.

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