Más

    Lo que sí puede «romper» España y sin embargo guardan silencio es la corrupción del Partido Popular y la rebelión contra la democracia

    La convocatoria del señor de la guerra José María Aznar ha quedado reducida en nada, simplemente a un mitin contra el PSOE en la calle salamanca de Madrid.

    Es muy asombroso e increíble por qué será que la gente sigue los mitines y concentraciones del Partido Popular. Y lo que es mucho más grave aún, les votan sin pudor y con alegría. Me parece una pregunta tan enigmática y misteriosa que por mucho que le de mil vueltas a mi cabeza no lo alcanzo a entender. No sé si el PP tiene el mejor marketing comercial manipulador o es la mentira intrínseca en vivir en una sociedad mediática de los medios comunicación, que convierten a una parte de la sociedad en cómplices del vampirismo de las instituciones de este país.

    Pero ésto no queda ahí. Simplemente es preguntarle a muchas personas de una manera directa cómo lo hemos hecho nosotros. Por qué votar a un partido del que desconfías. Una formación política que es la más corrupta de España y de toda Europa. De un Partido Popular manipulador, mafioso y mentiroso, que todos los días nos vende el cuento de la Lechera Liberal. Una organización política que debería estar ilegalizada que hoy no lo está gracias a los jueces y a otras organizaciones políticas que no están haciendo bien su trabajo incluido el partido Socialista Obrero Español.

    Resulta muy difícil entender y comprender por qué los pensionistas, por ejemplo, votan de forma masiva contra un gobierno que les ha subido un 8,5 por ciento las pensiones o a favor de un gobierno que está desmantelando lo que queda de la sanidad pública; o por qué a tantos jóvenes les parece casi surrealista votar a una izquierda en lugar de por ejemplo a Vox cuando la verdadera izquierda les ha prometido una herencia universal de 20 mil euros al cumplir los 18 años. Una propuesta modesta comparada con la que había propuesto por ejemplo el gran economista Tomás Piqueti, 150.000 euros por joven, pero menos es nada ¿no?.

    No sé si me estoy volviendo loco pero ésto me supera con creces. Pero todo ocurre como si existiera en las profundidades del más allá, como dicen los religiosos o del alma de la población española como decimos los realistas, un profundo nervio franquista transmitido de generación en generación que tuviera que ver con algo así como el resentimiento y la venganza contra todo aquello que se sospeche que no sería aprobado, que no sería bien visto por el Caudillo. La izquierda, el progresismo o la plebe.

    Por eso es incomprensible que estos ingenuos cómplices de los corruptos asistan a una convocatoria de un genocida. A una «rebelión nacional» a la que llamó el expresidente del Gobierno, José María Aznar, contra la amnistía y la investidura de Pedro Sánchez. Una manifestación que ha quedado en nada reducida a un simple mitin en el barrio de Salamanca de Madrid. En los días previos el PP llegó a apelar al espíritu de Ermua y al grito de «basta ya», pero lo vivido este domingo en la capital se parece a una manifestación más contra el gobierno del PSOE que a una movilización “nacional”.

    Cabe recordar que el 14 de septiembre el PP de Isabel Díaz Ayuso se comprometió a poner a 200.000 personas en la calle «si fuera necesario», según apuntaba entonces el diario El Mundo. Sin embargo, el mentiroso y manipulador del PP ha cifrado en más de 45.000 personas los asistentes a la concentración que ha convocado en la Plaza de Felipe II en protesta por la amnistía a los condenados por ‘procés’ que, a su juicio, porque el gobierno en funciones no se ha pronunciado al respecto, planea para seguir en el poder, según han informado fuentes del Partido Popular.

    Como todos sabemos la cifra se ha quedado muy lejos de las 200.000 prometidas por Ayuso a Feijóo. La manifestación celebrada este domingo es menor en cuanto a número de asistentes que las protagonizadas en el pasado por el Partido Popular contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto o la negociación con ETA.

    Iguala, eso sí, las cifras de la foto de Colón, pinchazo mediante. Durante la manifestación en la que estuvieron Pablo Casado, Santiago Abascal y Albert Rivera les acompañaron a los partidos de la derecha unas 45.000 personas, según datos de la Policía Nacional. La cifra descendería hasta las 25.000 en 2021 cuando tuvo lugar una réplica de protesta por los indultos a los condenados por el procés.

    El Partido Popular siempre tiene la misma canción que ya se presenta cansina. Un vomitivo discurso crispado de odio, mentira e intolerancia agresiva que traspasa todas la líneas de la política en este país. Un cuento en una dicotomía antagónica que los trastorna a diario. Si les conviene España no se rompe y si no les conviene España se rompe. Una verdad o mentira que solo la manejan el corrupto del PP y los de Vox. Pero… ¿cuántas veces se ha roto ya España según la ultra derecha y la extrema derecha? Especialmente el Partido Popular y Vox han alertado sobre el riesgo de que España se rompa, para infundir miedo a la sociedad española. Cosa que ya nadie les cree sólo los complices que le votan.

    Lo que sí puede “romper” España y sin embargo se calla es la corrupción y la rebelión contra la democracia.

    Mientras PP y Vox lanzan su enésima campaña apocalíptica al grito de “Se rompe España” por la posible negociación de amnistía entre PSOE y Sumar con el independentismo catalán, el terremoto de Marruecos revela que España es el único país europeo que no ha traspuesto la normativa UE de protección frente a terremotos.

    A veces tenemos que refrescarle un poco la memoria a la ignorancia en este pais. El Partido Popular (PP) es un partido político español situado principalmente en la derecha hoy muy cerca a la extrema derecha del espectro político. Fue fundado el 20 de enero de 1989 para sustituir a la antigua Alianza Popular (AP). Un partido político que incluía miembros franquistas ligados a Franco. Entre los años 1996 y 2004, así como entre los años 2011 y hasta 2018, fue el partido que ocupó el Gobierno de España, bajo los mandatos de José María Aznar y Mariano Rajoy, respectivamente.

    Un partido que ha tenido varios presidentes que se han encargado de dirigirlo a su antojo, todos en la misma dirección de una manera antidemocrática. Los cuatro presidentes que ha tenido el partido Popular conocían perfectamente la corrupción desde sus inicios. Pasando por la burbuja inmobiliaria, la guerra de Irak, los indultos a delincuentes de su partido y de sus amiguetes de turno, negociaciones con Eta y con los independentistas catalanes y vascos hasta llegar al caso Gurtel. Pero lo más impresionante es que la gente que los sigue lo sabían y lo saben perfectamente, por eso se nos abre muchísimos interrogantes a la hora de hacernos una pregunta retórica: Que es aquella que se plantea con fingida ingenuidad, pues todo el mundo, incluido el que pregunta, está al cabo de la respuesta. Fingir desconocimiento, al plantear una cuestión, sería así un instrumento retórico para subrayar lo obvio y conocido de la respuesta, la sinvergüencería.

    Una corrupción sistemática e institucionalizada en todo el territorio español. Mayormente cuando gobierna el Partido Popular las instituciones del país, con sus potentes conexiones con las mafias económicas del capitalismo desregulado. Corrupción que por lo que vamos viendo no se detiene ni siquiera en los momentos de crisis colectivas más severas, como fue la estafa financiera de 2008 (con su austericidio anexo) o la pandemia de COVID.

    Ante estas crisis, de magnitud descomunal, que han definido y quebrado de manera decisiva la Historia reciente para muchos años, nuestros corruptos institucionales y sus allegados seguían a lo suyo, lo único que saben hacer: robar todo el dinero público que pudiesen y la inopia colectiva les consintiera.

    Si el psicoanálisis intenta sacar a la luz la ponzoña que desde lo profundo daña el organismo, mediante herramientas tan llamativas como la interpretación de los sueños y los lapsus lingüísticos, la opinión responsable y preocupada intenta en ocasiones hacer lo propio mediante preguntas retóricas que ayuden a espabilar la modorra y desenmascarar el mal.

    Parece que podría definirse como una anomalía normalizada de quienes les votan. Una anomalía que va en contra de la democracia de este país porque el capitalismo «liberal» (o iliberal) del PP es en gran medida un capitalismo de primos y amiguetes, o sea casposo, más próximo a la Camorra italiana que al emprendimiento heroico. Unos delitos gravísimos que, sin ninguna duda, si fueran cometidos por la izquierda ya estarían ilegalizados, inhabilitados y encarcelados.

    Todo el mundo sabe la respuesta pero seguramente alguien va a tener paciencia para desplegar la ristra de motivos que llevaron a esa conclusión. O siquiera de enumerar la infinidad de chanchullos en los que nuestro dinero público (el dinero de todos) pasó a las manos particulares y muy poco limpias de los ladrones de Génova. No es una manera irónica de divulgar la corrupción. Creo que ya es hora de denunciarlo públicamente en todos los medios de comunicación, para restregarles a la cara a los sinvergüenzas que le votan que son tan corruptos como ellos.

    También es cierto la verbigracia de la impunidad de nuestra jefatura del Estado, constituida (mal que nos pese) en santo y seña de nuestro país ante el mundo, mientras no se resuelva. Somos esa democracia (defectuosa) donde el jefe del Estado es impune a todos los efectos.

    Y ésta es, a nadie se le oculta, de esas anomalías graves capaces de echar a perder, con su tóxico continuado y profundo, hasta una salud de hierro, cuanto más aquellas que nunca estuvieron muy allá por un defecto de higiene y buena nutrición durante su etapa de crecimiento y maduración. Lo que hoy significa para un buen entendedor en pocas palabras lo que queremos decir.

    Como todo el mundo sabe incluso aquellos que les votan. Que los españoles debemos empezar distinguiendo qué es corrupción en España. El Consejo General del Poder Judicial considera delitos de corrupción en España la prevaricación, el cohecho, la malversación de caudales públicos o el tráfico de influencias, entre otros. «En el resto de países los delitos que describen la corrupción son similares al español», explica el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Extremadura, José Ángel Camisón. Autor del ‘Informe Anticorrupción de la Unión Europea’, un documento que analizaba las nuevas herramientas impulsadas desde la UE para luchar contra la corrupción.

    El Partido Popular se ha convertido en el primer partido político en la historia de la democracia española en ser condenado como entidad jurídica en un caso de corrupción. La Audiencia Nacional le ha condenado a título lucrativo por la trama Gürtel, al igual que a la exminsitra de Sanidad Ana Mato.

    Según señala la sentencia, el PP se ha beneficiado de un total de 245.492 euros con 80 céntimos.

    El propio juzgado especificó que la formación, que fue liderada por Mariano Rajoy, se benefició “de modo directo y solidario” con Guillermo Ortega, José Luis Peñas, Juan José Moreno, Carmen Rodríguez Quijano, Francisco Correa y Pablo Crespo con un importe total de hasta 133.628 euros con 48 céntimos.

    A estos más de 133.000 euros habría que sumarle los 111.864,32 “por los gastos referidos a la campaña electoral de las elecciones del 25 de mayo de 2003 de modo directo y solidario con Jesús Sepúlveda”.

    Pero esto no queda aquí: utilizan el chantaje y la amenaza contra quienes investigan su corrupción. Prueba de ello es lo que le ha pasado al periodista exdirector del Mundo David Jiménez. Un periodista que se curtió cubriendo guerras, desastres y revoluciones durante casi dos décadas antes de ser nombrado director de El Mundo. Lo que parecía un reto ilusionante, dirigir el diario en el que entró como becario a los 23 años, se transformó en una batalla por la defensa de la independencia del periódico frente a un establishment político y económico decidido a controlarlo.

    Jiménez ofreció un relato único sobre cómo respira la vida en una redacción, sus personajes, rivalidades, traumas y éxitos, cómo funciona el juego de favores entre los medios y el poder y qué precio pagan quienes se niegan a participar en él. Presidentes, reyes, ministros, banqueros, capos del dinero, comisarios y periodistas protagonizan esta crónica sobre los secretos inconfesables del periodismo y los hilos que gobiernan España.

    El Director es, además, un retrato íntimo de las encrucijadas éticas, las relaciones personales, las amistades y deslealtades que se viven cuando se ocupa el despacho de uno de los grandes diarios del país, por eso les invito a conocer más detalles de este interesante relato en su importante libro «El Director» Secretos e intrigas de la prensa narradas por el exdirector del Mundo.

    Últimas noticias

    NOTICIAS RELACIONADAS