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    Descafeinada y decepcionante intervención del presidente chileno, Gabriel Boric Font

    El mandatario chileno, Gabriel Boric Font, decepcionó muchísimo con su discurso en la Asamblea de las Naciones Unidas. Su intervención descafeinada no originó inquietud en los asistentes ni en ningún medio de comunicación. Su debilidad acomodada en linea repetida a la derecha fue desilucionante.

    Sus pinceladas para defender las posturas latinoamericanas fueron nulas. Se limitó acusar a sus propios países hermanos, refiriéndose al importante incremento del flujo migratorio de venezolanos a Chile. Sin buscar o dejar caer algunas soluciones para una crisis que hoy confronta a la sociedad en toda América. Sólo se limitó a hablar de las políticas internas de un país soberano como Venezuela, acusándolo de una manera indirecta que la inmigración venezolana es consecuencia de políticas internas de ese país suramericano.

    El presidente Boric está tan desactualizado que ignora el masivo regreso de venezolanos a su país de origen, debido a la creciente xenofobia de millones de chilenos que impiden su inclusión, hasta el punto de señalar a todos los venezolanos como delincuentes. Asimismo, esos chilenos manifiestan textualmente: «mi país no puede albergar tanta gente”; Los venezolanos nos vienen a quitar el trabajo”. Esas percepciones negativas hacia la población venezolana son más dominantes en Chile y Perú que en otros países receptores, y son susceptibles de acrecentarse.

    Quiero recordarle al presidente chileno que históricamente, la región ha vivido grandes flujos migratorios, sobre todo en la primera mitad del siglo XX: italianos y españoles en Argentina, japoneses en Brasil, chinos en Perú; mientras que a partir los 60 se han visto incontables migraciones intrarregionales y hacia Estados Unidos, especialmente desde Centroamérica, por no hablar de los fujos migratorios a otros países latinos y europeos, cuando en chile se dio un Golpe de Estado por los militares dirigidos por Augusto Pinochet.

    Hoy la izquierda chilena de donde viene Boric tiene un problema estructural siguiendo en este punto, como en otros, el extraño camino de la izquierda europea, se trata cada vez más de una izquierda descafeinada. La sorpresa en su interior se encuentra en proceso de extinción de los principios ideologicos, ésto es un riesgo real. Se trata, en todo caso, un proceso de extinción que, como todo proceso de pérdida de lo esencial, tiene que llegar alguna vez al fenómeno, a la práctica política de la izquierda, convirtiéndose en una derecha real, lo hemos visto en las Naciones Unidas con su intervención cuando hablo de Rusia y Ucrania. Excluir o guardar silencio como lo ha hecho Boric de países invasores para centrarce única y exclusivamente en la invasión de Rusia a Ucrania es inaceptable.

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